Lo difícil es llevar la Palabra a la acción de construir

Escritores Latinoamericanos | Pablo Hernán Di Marco

Pablo Hernán Di Marco un gran escritor argentino.

Pablo Hernán Di Marco un gran escritor argentino.

Pablo Hernán Di Marco, reconocido escritor argentino en Voces del Mundo Galicia España

Pablo Hernán eres un escritor argentino muy  valorado por los críticos literarios en América Latina, ganador de premios literarios de gran importancia, ¿puedes contarnos tu relación con Colombia y tu percepción de este país?

Soy un agradecido de Colombia y su gente, solo lamento que nuestra relación sea tan desigual, ya que es un país que me lo dio todo, y yo siento que aún es muy poco lo que pude devolverle. Colombia (más allá de su rica cultura) entró de lleno en mi vida en octubre de 2012 cuando los integrantes de la Fundación Tierra de Promisión se comunicaron conmigo para decirme que mi novela Tríptico del desamparo era la ganadora de la  XIII Bienal Internacional de Novela “José Eustasio Rivera”. Un mes después me invitaron a Neiva para asistir a la premiación y presentación del libro. Aquella fue una semana inolvidable de la que aún hoy no me desprendo (ni me quiero desprender).

Mi vínculo con Colombia es cotidiano: no hay día en que no me escriba con alguno de los tantos amigos que me han quedado de aquel viaje, o que no reciba comentarios de los lectores de la novela. Lo que más respeto y admiro de Colombia son los modos de su gente, el respeto y la calidez a la hora del trato cotidiano. Me alegra saber que a fines de noviembre visitaré nuevamente esa bella tierra.

¿En qué te ha cambiado la vida como escritor al haber obtenido dichos reconocimientos?

El escritor suele llevar una vida solitaria: se imaginan historias en soledad, se delinean personajes en soledad, se escribe en soledad, se reescribe en soledad y se corrige una y mil veces en soledad. Tanto aislamiento puede no ser bueno, ya que en literatura es imprescindible la mirada del otro, sea para criticar, señalar o alentar. El obtener un premio literario es una revolución que coloca al escritor ante una multitud que de pronto lo elogia, aplaude y felicita. Esto es positivo (a fin de cuentas todos precisamos de reconocimiento y afecto) mientras el escritor tenga siempre presente que no siempre gana el mejor, y que su verdadero lugar no está bajo los flashes sino en la soledad de su escritorio, lápiz y papel en mano.

premio Bienal de Novela José Eustasio Rivera en Colombia por Tríptico del desamparo

premio Bienal de Novela José Eustasio Rivera en Colombia por Tríptico del desamparo

Con “Tríptico del desamparo” has tenido un gran éxito con tu primera edición, ¿cuándo estará esta novela tan llena de sensibilidad y humanismo según algunos críticos aquí en España?

Editorial Palabras de agua editará Tríptico del desamparo en España en mayo de este año. De más está decir que me pone muy feliz poder llegar a los lectores de España. Es mentira que uno escribe para sí mismo. No hay nada más triste que una buena novela encerrada en un cajón sin lectores. Uno escribe para los demás, y siempre está presente el deseo de que lo que uno escribe con tanto esfuerzo pueda llegar a la mayor cantidad de lectores. Ojalá Tríptico del desamparo reciba en España  el mismo cariño que recibió en Colombia.

Tienes un espacio muy interesante en la Revista cultural colombiana Libros y Letras, la cual tiene cobertura en doce países, con tu clásico y original: “Un café en Buenos Aires” donde nos das a conocer a autores argentinos y de otras geografías, ahora estoy yo aquí a través del mundo virtual  acercándome  para dar a conocer a más personas en el mundo a un gran escritor argentino.

Mi espacio en Libros&Letras se lo debo agradecer a Jorge Consuegra y a Ileana Bolívar que confían en mis entrevistas. Un café en Buenos Aires me permite escaparle al aislamiento del que antes hablaba, me da la oportunidad de tomarme un breve recreo de mis novelas y conectarme con escritores de Argentina, América y Europa; conocer sus anhelos y frustraciones (en general tan parecidos a los míos), y difundir sus ideas y escritos. Es una labor que disfruto mucho. Vos de seguro sabés a qué refiero, querida Eugenia, ya que sos una generosa y gentil difusora de la cultura y el arte.

¿Si pudieras escoger dos libros que te hayan impactado desde la niñez hasta ahora cuáles son y por qué?

Un café en Buenos Aires interesante espacio del autor en Libros y Letras.

Un café en Buenos Aires interesante espacio del autor en Libros y Letras.

Los miserables de Victor Hugo, y Ficciones o El Aleph, de Jorge Luis Borges.

Todavía recuerdo cuando compré Los miserables en la librería Norte, de Buenos Aires. El empleado antes de entregarme los dos tomos de la novela me dijo: “no vas a leer un libro, vas a vivir una aventura”. Y así fue. Envidio profundamente a quienes están a punto de comenzar la lectura de esa novela, les espera un tiempo inolvidable. Nadie puede ser el mismo después de leer Los miserables.

Borges es el único gran escritor que me despierta envidia más que admiración. Juega en una liga diferente, es dueño de una inteligencia incomparable que le permite contar en un cuento de 7 páginas lo que a otros buenos escritores les lleva 300.

¿Cómo ves la familia de hoy en la Argentina, una costumbre característica de tu país que te guste y nos compartas?

Voy a centrarme en Buenos Aires, que es la ciudad donde vivo. Es una pregunta de muy difícil respuesta, Eugenia. Buenos Aires es un monstruo de 10 millones de habitantes con una vida cultural muy intensa pero también con serios problemas de educación, inseguridad, transporte, vivienda y desigualdad que hacen que la vida sea no solo dura sino por momentos también violenta. Imagino que dentro de este marco poco alentador las familias se desarrollan cada cual a su manera y como mejor pueden, poniendo foco en el haber más que en el debe. Más allá de los problemas cotidianos quedan valores por rescatar: el porteño es (en general) solidario, afectuoso, buen amigo de sus amigos y amante del teatro y las librerías. No es poco, aunque me apena lo rápido que estamos olvidando ciertas palabras básicas como “Por favor” y “gracias”.

Y dicho sea de paso: ¡muchas gracias, Eugenia!

Gracias apreciado escritor Pablo Hernán por la generosidad con el programa Voces del Mundo y conmigo.

Por Eugenia Castaño Bohórquez

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