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COLOMBIA POSITIVA

 

Julio 21 de 2007

Colombia pasó a la final en tenis en individual y dobles, asegurándose medallas en los Panamericanos

 

Foto: EFE

Mariana Duque le dará a Colombia una presea en los Panamericanos que ‘ no estaba en el presupuesto’.

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Mariana Duque derrotó este sábado 6-3 y 6-2 a la argentina Betina Jozami y enfrentará en el último juego a la venezolana Milagros Sequera. En dobles, la bogotana y Karen Castilblanco son finalistas.

La pareja colombiana disputarán la final de dobles del tenis, luego de vencer 6-2, 3-6, 2-6 a las brasileñas Joana Cortez y Teliana Pereira.

Las colombianas se enfrentarán a las argentinas Jorgelina Cravero y Betina Jozami, que derrotaron a las estadounidenses Aura Cohen y Megan Falcon, con un doble 6-3.Por su parte, en el juego de individuales, Duque, de 17 años, sólo necesitó 64 minutos para eliminar a su amiga argentina en un encuentro en el que la ganadora fue mejor en los momentos decisivos y la perdedora cometió demasiados errores no forzados.En el primer set, con empate 3-3, la bogotana quebró el servicio de la rival en el séptimo juego con buenos golpes de derecha y aunque por momentos erró de más con su primer saque, aseguró con el segundo y mantuvo su saque para poner la pizarra 5-3 a su favor.Betina, 212 de la lista mundial, no se recuperó del golpe psicológico y otra vez vio roto su servicio en el nuevo “game” que decidió la manga inicial.

En la segunda, las dos fallaron mucho, Mariana, 294 del mundo, comenzó con un rompimiento, pero la argentina recuperó enseguida y puso el 1-1; en el cuarto juego, Betina volvió a romper, sin embargo la colombiana recuperó en el quinto.

La clave estuvo en el sexto game en el que la argentina aprovechó todo y con buenos disparos desde atrás se fue delante 4-2, una ventaja que confirmó con su saque y representó victoria al volver a quebrar, en el octavo juego.

“Ha sido una rival difícil, sólo que cometió más errores; me gustan los retos y estoy ilusionada con disputar el título con la venezolana, entre las 50 del mundo”, dijo Mariana Duque, considerada una de las promesas del tenis en América Latina.

En la otra semifinal, Milagros Sequera, 49 del mundo, se impuso 1-6, 6-1, 6-4 a la mexicana Melissa Torres en un encuentro raro.
Melissa sorprendió a la favorita número uno al quebrarle el servicio con facilidad, pero después la venezolana sacó su clase y ganó seis juegos seguidos para forzar un tercer set.

En el decisivo, Sequera fue mejor en todo y llegó a tener ventaja de 4-1, sin embargo la mexicana se rebeló y rompió el servicio para acercarse 4-3.

Con más experiencia, Milagros no se inmutó por el apoyo de la hinchada a la mexicana, defendió bien su servicio y aunque no pudo doblegar el saque de su combativa rival, aseguró la victoria en el décimo juego, tomó ventaja 30-15 con un revés efectivo, se fue 40-15 con una derecha al ángulo y después de poner una bola contra la red, decidió el partido con una derecha que Mellisa respondió mal.

 

 

 

 

julio 19 de 2007

Manolo Cardona actuará en Hollywood al lado de Salma Hayek y Drew Barrymore

Cardona, actor colombiano.

En la película South of The Border, cuyo estreno está planeado para el 2008, también aparecerán Edward James Olmos, Andy García y Jamie Lee Curtis.

Cardona, de 32 años, hará el papel de Sam, el galán de Rachel, que interpretará la actriz Piper Perabo. La cinta será dirigida por Raja Gosnell, recordada por filmes como las dos entregas de Scooby Doo y Never Been Kissed.Manolo debutó como actor en la popular serie de televisión colombiana Padres e Hijos y participó en varias telenovelas. Recientemente lo vimos en películas como La mujer de mi hermano, de Ricardo Monteruil, y Rosario Tijeras, de Emilio Maillé.Por su parte, el también actor colombiano John Leguízamo formará parte del elenco que junto a Mark Wahlberg dará vida a la próxima película de M. Night Shyamalan, titulada The Happening.Este actor, nacido en Bogotá hace 42 años y criado en Nueva York, será el mejor amigo de Wahlberg en esta película que gira en torno a un gran desastre natural que amenaza con el fin de la Tierra, según publicó la revista Variety.Wahlberg, de 36 años, nominado este año al Oscar por su papel en Los Infiltrados de Martin Scorsese, se convertirá en un padre de familia que intenta hacer de todo con tal de salvar a sus seres queridos. La nueva película del creador de éxitos como Sexto Sentido o fracasos como La dama en el agua, comenzará a rodarse en Filadelfia, el mes entrante, para ser estrenada en la gran pantalla por los estudios Fox en junio de 2008.

julio 18 de 2007 

 Víctor Gómez, otro actor colombiano que busca triunfar en el exterior

Foto: Archivo particular / Cortesía Elite Asociados

Víctor Gómez, en su papel de malo, en la serie sobre John F. Kennedy.

El paisa viajó a Canadá hace cinco años y tras duros trabajos, hoy es el antagonista en una serie sobre la vida de John F. Kennedy.

El actor, recordado en Colombia por sus papeles en ‘La familia del alcalde’, ‘La Caponera’ y ‘Marido a Sueldo’, ha tenido que ‘sudarla’ para lograr actuar en las series extranjeras.

Durante año y medio limpió edificios e hizo toda clase de reparaciones en los mismos. Hasta que logró conectarse con el medio, abrirse algunas puertas y empezar a ganar plata por su trabajo de actor. “Todo me ha costado trabajo pero es que soy terco y me ha parecido retador”, dice el actor nacido en Medellín.

Hace cinco años se fue de Colombia. Estudió inglés, hizo un curso para manejar la voz con David Smukler, “uno de los mejores maestros de voz en Canadá”, según Gómez, y se dedicó a actuar.

Mientras hacía sus labores de empleado en el edificio conoció a una directora de teatro y logró meterse en el medio. “No siento que a los colombianos nos cierren las puertas. Conmigo han sido demasiado generosos. Creo que uno demuestra lo que puede hacer con su trabajo y ellos se dan cuenta de que hay capacidad para competir”.

Trabajó entonces en la serie ‘Bliss Tango’, después hizo teatro en el Rubicon Theatre de California. Allí participó en ‘La noche de la iguana’.

Posteriormente hizo un personaje en ‘Ambition’, la película para ABC sobre la vida de Donald Trump y ha trabajado en varias series pequeñas de Canadá.

El estigma latino

“Todavía me ven como latino y estoy luchando contra ese estereotipo. Aun así, miro mi carrera y siento que he sido afortunado. Todavía hay mucho por hacer, pero Canadá es la puerta del jardín de Hollywood”.

Y allá precisamente es a donde quiere llegar. Pero como él mismo lo dice, “falta mucho”. Por ahora se siente orgulloso con sus actuaciones en ‘Across the River to Motor City’, la serie que se estrenará en octubre sobre el asesinato de John F. Kennedy, y para la cual espera rodar la segunda temporada en Cuba.

“Hago de un tipo que mata a su novia y a todo el que se le atraviesa en su camino porque le da miedo ser descubierto”, dice.

También está en el elenco de ‘Get Rich Or Die Tryin’, la película protagonizada por el cantante de hip-hop 50 Cent, y dirigida por Jim Sheridan, el mismo de ‘Mi pie izquierdo’ y ‘En el nombre del padre’.

“Esta audición fue gratificante, el mismo Jim me la hizo. Me eligió como uno de los miembros de un cartel colombiano. Mi personaje se llama Tito”.

Ahora está en Colombia, visita Medellín y aprovecha para pasar el tiempo junto a su hija. La misma que tuvo hace seis años con la actriz Natasha Klauss (‘El Zorro’). Además, dicta unos cursos de actuación en TV Cámara, una productora del canal regional.

LUZ ADRIANA VELASCO CH.
REDACTORA DE EL TIEMPO

 

 

Fernando Botero

El artista colombiano de mayor reconocimiento internacional participa en el proyecto Comparte Arte, con una obra en homenaje al circo.

“Me gusta la idea de que mucha gente pueda tener una reproducción de esta obra. Como se trata de EL TIEMPO, va a haber centenares de ejemplares y mucha gente querrá entrar a Internet y tener un Botero que no existe sino en esta forma. Hay cierta autenticidad en eso: en que no venga sino por Internet”, dijo Botero desde su estudio en París.

Botero cumplió recientemente 75 años y lo celebró con sendas exposiciones organizadas por sus galeristas de Bogotá, Madrid, Suiza, Alemania y Estados Unidos. “Debo decir que a mí me encanta ver mis obras en lugares remotos de todo el mundo. He tenido satisfacciones muy grandes como una vez que hice un viaje al Amazonas y fuimos a un pueblito de cuatro casas y una tiendita, llamado Puerto Nariño. Allí había una reproducción de un cuadro mío pegado en la pared y mi ‘marchant’ de Nueva York nunca había estado tan impresionado”.

En 1983 estableció su estudio y taller de fundición en Pietrasanta (Italia), donde realiza sus esculturas púublicas de formato monumental, las cuales han sido exhibidas en espacios abiertos de Florencia, París, Nueva York, Chicago, Madrid, Washington, Lisboa y Sao Paulo, entre muchas otras ciudades.

“Cada rato me cuentan: ‘sabes que estuve en Grecia, en un café que está lleno de tus afiches’. ‘Estuve en Filipinas y vi un sitio que estaba lleno de tus cuadros’, dice Botero. “En mi último libro está reproducida una fábrica de Boteros que tiene sede en Vietnam. De manera que uno se encuentra sus obras en los sitios más inesperados”.

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 Colombia ganó oro y plata en ciclismo en Juegos Panamericanos; Santiago Botero habló con EL TIEMPO

Foto: John W. Vizcaíno/ EL TIEMPO

Los pedalistas colombianos ratificaron su poderío en la contrarreloj individual en ciclismo. Hace 4 años José Serpa también se había impuesto.

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El antioqueño fue primero con un tiempo de 47 minutos 27 segundos, seguido por el boyacense Libardo Niño a 52 segundos en la contrarreloj masculina individual en Parque de Flamengo (Rio de Janeiro).

Colombia revalida su poderío en esta categoría, pues hace cuatro años en Santo Domingo José Serpa se había impuesto por los nacionales.La medalla de bronce la consiguió el argentino Matías Medici, en la prueba que se disputó en el circuito de 19,5 kilómetros que los pedalistas recorrieron en dos ocasiones.

Botero lució orgulloso la camiseta de Colombia, como lo hizo en Zolder (Bélgica), en el 2002, cuando fue campeón del Mundo.El pedalista volvió a ganar después de un año largo entre penumbras. Era la primera vez que competía en unos Juegos Panamericanos.¿Era un reto esta competencia fuera de su país?

Más que eso era el reencuentro con la victoria. Casi un año sin ganar por fuera esa como duro, pero lo hice y estoy feliz.

¿Eso le da más confianza para lo que viene?

Claro. Volver a ganar me llena de confianza y más defendiendo la camiseta de mi país, que es lo más importante. Siempre es grato obtener triunfo representando a Colombia.

¿Piensa que fue fácil la victoria?

No, de ninguna manera. Tuve que esforzarme porque, por ejemplo, Libardo Niño, en el primer giro, me ganaba, así que nada es gratis y el triunfo no fue tan fácil como se puede pensar.

¿Aún piensa es los Olímpicos y en el Mundial?

Vamos paso a paso. Ahora lo que tengo en mente es la Vuelta a Colombia, pero allí correré como extranjero, pues hace 12 años no compito en esta carrera.

 

Primera medalla de oro para Colombia en los Juegos Panamericanos la ganó Diego Salazar

 

Foto: John W. Vizcaíno/ EL TIEMPO

Diego Salazar demostró su poderío en las pesas al levantar 50 kilogramos más que susu rivales.

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 El vallecaucano cumplió con las expectativas y levantó en arranque 130 kilogramos y 160 en envión para sumar un total de 290. Así el país se ubica en la séptima posición en la general.

La medalla de plata fue para el peruano Miñan Mogollón, con 236 kilos, y el bronce para el hondureño David Mendoza, con 235.En la categoria de hasta los 62 kilogramos repitió la hazaña de hace cuatro años, al conseguir el primer metal dorado del país en Río de Janeiro.

Diego Salazar no pudo levantar los 165 kilos en el envión en su tercer intento. Una vez la pesa cayó al piso saludó a la delegación colombiana que estaba en la tribuna, tiró el puño al aire y celebró su medalla de oro en los 62 kilos en las pesas, la primera dorada para Colombia en estos Juegos Panamericanos de Brasil.

Pareció que Salazar no hubiera ganado un oro panamericano. Su celebración fue fría. Se creía que una vez se bajara del podio sus lágrimas recorrerían sus mejillas, pero las personas que lo esperaban para felicitarlo se quedaron esperando una celebración. Soltó apenas una pequeña sonrisa y nada más.

“Estoy contento”, dijo. Pero la verdad, nunca se le notó. Estaba satisfecho, eso sí, pues se quedó con el primer metal dorado de su país y ratificó su poderío en esta categoría, la de los 62 kilos, en la que ya había ganado hace 4 años en Santo Domingo.

Venció fácilmente, muy fácilmente, al peruano Miñan Mogollón, quien promedió un total de 238 puntos, y al hondureño David Mendoza, que levantó 235. Salazar vencido a sus rivales por una diferencia de 52 kilos, el segundo, y de 55 al tercero.

Abajo, directivos, compañeros y gente colombiana que llegó a verlo triunfar no se cansaron de felicitarlo. Incluso, los mismos brasileños le regalaron un fuerte aplauso por el justo premio que había conseguido antes.

“No fue tan fácil, pero lo logré”, acotó este hombre de cortas palabras, como su estatura.Tiene un ‘piercing’ en su ojo derecho, pero no es ningún amuleto o cábala. “Lo llevo porque me gusta”, agregó el nuevo campeón Panamericano.

Salazar cumplió su meta y ahora estará en la tribuna apoyando a los demás colombianos que buscarán igualarlo. “Ellos también pueden”, dijo. Y se fue del coliseo hacia el bus que lo transportaba a la Villa Panamericana, con una medalla de oro en su pecho y el “orgullo de ser colombiano”, acotó. 

Diego Salazar, nacido el 10 de marzo de 1980 en Tuluá (Valle del Cauca), confirmó los pronósticos y ahora se enrumba hacia el Campeonato Mundial de Finlandia, a llevarse a cabo en octubre próximo y después tratará de conseguir el cupo a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, “donde una medalla sería maravilloso”. Ojalá ese día se desborde de emoción. 

LISANDRO RENGIFO
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
RÍO DE JANEIRO

CONFLICTOS ARMADOS EN COLOMBIA

HISTORIA DE LOS GRUPOS ARMADOS EN COLOMBIA

El conflicto político en Colombia se remonta al s.XIX con las rivalidades entre los partidos liberal y conservador, que representaban de forma muy parcial los intereses de la población. En cuanto al conflicto político actual, empieza en la década de los 60 con la aparición de las guerrillas (principalmente las Fuerzas Revolucionarias de Colombia y el Ejercito de Liberación Nacional), fruto de la exclusión social y política, la distribución desigual de las tierras, y la injusticia social.

Origen y evolución:

La independencia de Colombia supuso el inicio de un conflicto que se prolongó durante todo el s.XIX en que había turnos entre los partidos conservadores y liberales, pronunciamientos y guerra civil.La última de estas denominadas guerras civiles se daría entre 1899 y 1902 y se conocería como la Guerra de los Mil Días. En ésta, los conservadores triunfaron frente a los liberales e inauguraron un período de 30 años que se llamó la “hegemonía conservadora”, una dictadura de un partido sobre otro.El partido liberal quedaría excluido del poder hasta 1930 cuando, debido a una coyuntura favorable, se haría con el poder y llevaría a cabo una serie de reformas: tributaria, fiscal, educación, y sobre todo, la agraria y laboral.Es una etapa, 1930-1947, en la que se da el juego entre partido liberal y conservador ejerciendo éstos últimos una oposición que impediría el desarrollo de las reformas, y que las bloquearía finalmente en 1947. Esa oposición que surge en los años 40 sería una oposición beligerante que defendería, por un lado, la idea de legítima violencia frente a los abusos del poder, y por otro, la práctica del atentado personal. Así se organizarían grupos irregulares, armados, que buscaban paralizar la participación electoral del liberalismo y después, descontar la diferencia de votos matando al opositor. 

El punto álgido de esta violencia se daría en 1948 con el asesinato del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán. Su asesinato provocó una explosión de ira popular que se denominó el Bogotazo y que señaló el inicio de la denominada Violencia . Entre los años 1948 y 1953 fueron asesinadas unas 300.000 personas, proliferaron los grupos irregulares armados por parte de los dos bandos y se puso fin de forma definitiva a la reforma agraria que se pretendía realizar desde la década de los años 30.

Fue entonces cuando llegó el gobierno de Rojas Pinilla e inicio un arbitraje que se resolvió con un acuerdo entre los dos partidos: el Liberal y el Conservador se alternarían el poder. Este sistema, conocido como alternancia o Frente Nacional, se plasmó con un tratado firmado en Sitges (España) en 1953 y, aunque desde un punto de vista constitucional duraría 16 años, esta alternancia política se ha seguido dando en la actualidad.

De esta forma se da un monopolio del Gobierno y la oposición, pero es una oposición que no existe y que se excluye sistemáticamente desde el principio del Frente Nacional. Así, la oposición dentro del sistema se da, pero no tenemos oposición al sistema en sí, y cuando surge es físicamente liquidada o comprada mediante el sistema clientelista.

En los años 60 surgirían varios grupos de oposición que acabarían desapareciendo: Movimiento Revolucionario Liberal, Frente Unido, ANAPO, etc. Y el último intento de esta historia de la oposición fue la Unión Patriótica (UP), un movimiento político de los años 80 que pretendía trasladar el creciente movimiento guerrillero hacia una oposición civil, es decir, abandonar las armas para pasar a ser una oposición legal. Este movimiento sería liquidado físicamente en su totalidad con un saldo de 3000 muertos.

También en los 60 aparecerían varios grupos armados de variado ideario izquierdista: El más antiguo, activo y con mayor número de efectivos serían las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), de ideología marxista-leninista, con origen en los grupos de campesinos que reclamaban la reforma agraria. Le seguiría el Ejército de Liberación Nacional (ELN), heredero del movimiento estudiantil inspirado en la revolución cubana, las ideas del Che Guevara y la teología de la liberación.

Debido al incremento de las guerrillas, han proliferado las organizaciones paramilitares de derecha. Su origen se encuentra en las milicias rurales formadas por los grandes propietarios terratenientes, funcionarios locales en zonas en las que la presencia del Estado es débil, y las vinculadas a las Fuerzas Armadas y al narcotráfico. Todas ellas se encuadran en una estructura nacional a través de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Bajo la presidencia de Belisario Betancur (1982-1986) se establecieron vías de pacificación: Declaró una amnistía general para todos los grupos armados de oposición y ofreció negociar en el marco de un régimen amplio de incorporación política. Como resultado se obtuvo un alto el fuego de las FARC en 1985 que daría origen a la anteriormente citada UP. Sin embargo, debido a la falta de respaldo por parte de los partidos políticos, y tras la eliminación física de miles de guerrilleros desmovilizados, las FARC volvieron a las armas y la iniciativa no avanzó.

En 1990, entre los mandatos de Virgilio Barco y César Gaviria, se firmaron acuerdos con el Movimiento 19 de abril (M-19), el Ejército Popular de Liberación (EPL) y otros grupos rebeldes menores que se incorporaron a la apertura política que se plasmó en la Constitución de 1991. En cuanto al resto de los grupos alzados, se optó por la “guerra total” que continuaría Ernesto Samper (1994-1998).

Ya con Andrés Pastrana se lanzaría a finales de 1999 el Plan Colombia, un ambicioso proyecto integral que debería lograr también erradicar el narcotráfico y fomentar el desarrollo económico y social del país. Éste fue un plan evaluado en unos 7500 millones de dólares y financiado por Colombia (4500 millones $), EUA (1500 millones $) y Europa (200 millones $), además de otros recursos provenientes de instituciones financieras internacionales ( FMI, BM, BID…) y otros países (Japón, Suiza…).

Durante los primeros años de su mandato Pastrana se mostró con una gran voluntad de negociación con los grupos guerrilleros, pero tras un largo proceso no demasiado fructífero, consideró que esa estrategia había fracasado y finalmente decidiría la ruptura de negociaciones con la guerrilla a principios del 2002.

Situación actual:

En las elecciones de ese mismo año llegó al poder Álvaro Uribe con su programa de orden y autoridad que atrae a buena parte de un electorado cansado de la violencia y la inseguridad.

Es así como el presidente Uribe inició su mandato con tres objetivos entrelazados:

– Campaña por las reformas políticas: combatir la corrupción y hacer más operativa la maquinaria institucional y administrativa.

– Proyecto de Seguridad Democrática: buscar la negociación con los grupos insurgentes desde la presión.

– Despliegue externo: introducir el conflicto colombiano en la agenda internacional.

Ante esta nueva línea dura de Uribe, los grupos insurgentes se han preparado para la polarización del conflicto: las FARC con su demostración de fuerza tratando de extender el conflicto a varios frentes y de acercar la escalada ofensiva a las ciudades, y el ELN intentando sobrevivir en un contexto de tensión en el que deben confrontar tanto a las FFAA como a las AUC.

En cuanto a éstos últimos, apoyándose en complicidades políticas y en el hecho de compartir con las FFAA el objetivo de combatir a los guerrilleros, podrían llegar a algún tipo de acuerdo con el gobierno a cambio de obtener la impunidad por sus acciones del pasado.

A día de hoy, y tras 40 años de conflicto, ni el Estado ni los grupos armados han conseguido sus objetivos. Además, la normalización de las prácticas violentas han llevado a la transformación del sistema económico del país y a la militarización de la sociedad con los grupos paramilitares como nuevos actores. Pese a todo, en la sociedad civil colombiana, la principal víctima del conflicto armado, están surgiendo iniciativas esperanzadoras que buscan el final de la violencia y que crean una dinámica que podría ser germen de integración social.

ACUERDO HUMANITARIO

Además de ser una de las manifestaciones más grandes en la historia del país contra el secuestro, la jornada del jueves fue una demostración de que hay banderas que, pese a la polarización, pueden conciliar las opiniones más disímiles. En las mismas marchas y a pocos metros de distancia, ondeaban pancartas que pedían ‘Sí al acuerdo humanitario, no al rescate a sangre y fuego’, y otras que decían ‘No al despeje, ¡Gobierno, firmeza, siempre firmeza!’.

Por supuesto, no todo fue unidad. El Presidente intentó canalizar la movilización hacia sus posiciones, mientras que el Polo Democrático hizo toldo aparte, en el Parque Nacional de Bogotá, y, en su pronunciamiento contra la muerte de los diputados, ni siquiera mencionó a las Farc. Lo destacable, sin embargo, es la inmensa capacidad de convocatoria y de unidad que tiene la condena del secuestro y sus autores. La jornada, en la que imperó el respeto por la divergencia, demostró que si se la convoca adecuadamente, la sociedad colombiana no es indiferente a la suerte de los secuestrados y sus familias, y que es unánime el rechazo al uso de las armas con objetivos políticos.

* * * *

Para dar continuidad a esta movilización, el Gobierno y los partidos de oposición deben construir un consenso básico. ¿Están ellos, los partidos, las organizaciones de la sociedad civil, los medios de comunicación, la academia, el movimiento sindical, el estudiantil, el magisterial, dispuestos a suscribir un acuerdo para rechazar el secuestro en todas sus formas, condenar a quien lo practique, exigir la libertad incondicional de los rehenes y sostener la movilización nacional en favor de esos objetivos?

En principio, todos dicen que sí. Pero pasar del dicho al hecho sería un inmenso paso adelante, y el primero para presionar de manera sostenida por la libertad de los secuestrados.

Ahora bien, una vez logrado ese consenso -similar al de España frente a Eta-, ¿qué tan alejadas están las posiciones para lograr el acuerdo humanitario? De pronto menos de lo que parece. Desde la orilla opositora, y en las familias de los secuestrados, hay un clamor por el acuerdo humanitario. Uribe, en principio, no se opone, aunque su exigencia de no despejar -y la férrea insistencia de las Farc en que lo haga- lo impide. De hecho, el Gobierno aceptó la propuesta de despeje controlado de España, Francia y Suiza. Y ha tomado medidas como la liberación unilateral de ‘Rodrigo Granda’ y otros guerrilleros, que lamentablemente se ahogaron con el asesinato de los diputados.

* * * *

Un acuerdo básico permitiría explorar fórmulas en favor del acuerdo humanitario. Si el Gobierno teme, no sin razón, que el despeje de Florida y Pradera se convierta en una tribuna en la que las Farc le den largas a la negociación para recuperar terreno político, ¿sería posible un acuerdo humanitario sin despeje militar previo? ¿Es decir, que la negociación se haga sin despeje y este se concrete para la liberación de secuestrados y guerrilleros, observando las garantías de seguridad que piden las Farc? En principio, estas rechazan esta posibilidad. Pero, ¿qué pasaría si Uribe, la oposición y las familias de los secuestrados se pusieran de acuerdo en tal propuesta? O pueden explorarse otras fórmulas.

Una exigencia clave sería que el acuerdo abra las puertas a un compromiso de las Farc de abandonar la abominable práctica del secuestro. El Eln ha dicho que puede liberar a todos los que tiene en su poder y hay que exigir lo mismo a las Farc. A cambio, el Presidente podría ofrecer cesar cualquier intento de rescate militar durante un período, para dar oportunidad a la concreción de la propuesta.

En medio de las notables diferencias entre el Ejecutivo y los sectores políticos que se le oponen, un acuerdo con estos alcances no parece imposible. La falta de tradición de esquemas de Gobierno y oposición en Colombia hace difícil imaginarlo, pero es lo que ocurre en muchas democracias. Las diferencias se discuten en acalorados debates, pero gobernantes y opositores alcanzan acuerdos sobre temas fundamentales. El debate abierto en el seno del Polo Democrático por el senador Gustavo Petro, quien pide que ese partido sea más directo y categórico en su condena de las Farc, demuestra que hay mucho más margen para explorar acuerdos entre Gobierno y oposición del que a primera vista parece.

* * * *

Se asume que las Farc no son ‘presionables’. Pero hay que valorar la enorme fuerza que tendría un frente unido de familias de los secuestrados, Gobierno, oposición y sociedad civil en todas sus expresiones, al que sin duda se sumaría la comunidad internacional. ¿Podrían resistirse las Farc a esa presión? ¿No sería este consenso el primer paso hacia un acuerdo humanitario?

http://www.eltiempo.com/opinion/editorial/2007-07-08/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3629351.html

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