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Homenaje a Ruben Darío|Azul Verde Verde Azul| Eugenia Castaño Bohórquez

Azul Verde Verde Azul, Eugenia Castaño Bohórquez Colombiana desde Sagunto Valencia España en Homenaje a Rubén Darío, con 42 poetas de todo el mundo rumbo a París. Gestor de la Antología el poeta colombiano Mario Ramón Mendoza Mendoza.

A un poeta eternamente Azul (Acto I)
Hallazgo (Acto II)

A un poeta eternamente azul

Azul el cielo, verde la montaña, otra vez azul el mar
Nos hablas de reyes burgueses, de duques y duquesas,
Nos llevas por Grecia y Roma, Occidente y Oriente,
con fantasías de los faunos, hipocentauros y sirenas
acaso los sátiros y Orfeo, o un asno sabio
nos recuerdas a otros tan grandes: withman, Victor Hugo o Leconte…
Y de repente te detienes en la vulgaridad de la vida
En el rústico e ingrato devenir del pescador
Padre hijo, hijo padre, otra vez recreando la miseria,
Y lo de siempre, alguien con hambre no tiene derecho a aprender.

Acaso la injusticia que se repite de generación en generación
Porque ahí donde está el fuerte oprime al débil,
Podrías llevarnos a un hermoso ensueño con las más armoniosas melodías
El sonido sublime de las caracolas, el elixir bendito de la vida.
Subirnos hasta las esferas más altas donde el azul del mar se une con el infinito
Y luego al mismo tiempo bajar a lo oscuro del mundo, enseñando sus temibles cuevas.

Conocer el color del fango, y en el “tiririrín tiririrín” un poeta triste
viendo pasar el tiempo, esclavizado y muy solo por un reyezuelo malo
debe seguir sus meditaciones y acompañarse el abandono y la tristeza
con la palabra, en un mundo incomprensible o mejor aún,
perdido e incomprendido pero nunca vencido.
Haces sentir que los poetas pueden llegar a la gloria y los artistas crear una obra magna
y al mismo tiempo tener el temor de morir de hambre y de olvido.
Cómo por alguna razón a veces dejándose cubrir del velo azul de la reina Mab
que sumerge en los sueños y permite ver todo color de rosa
y alimentar el ego con la vanidad que sube al altar de los elegidos
para olvidar por un segundo la pequeñez y la vulnerabilidad que se posee,
tú poeta de todos los tiempos, querido Ruben Darío de la América
lates vibrante en las letras de una partícula con voz del tiempo presente,
femina cautiva en otro tiempo indeciso, hoy vienes a España, mañana a París,
otrora en el manto de tu azul oscuro infinito… tu palabra eterna ilumina al mundo.

Eugenia Castaño Bohórquez

Hallazgo

Camino hacia las estrellas una noche
Cubierta por ese hondo y oscuro velo
la luna protagonista que me mira,
sin miedo mis pies avanzan hacia la lobreguez
tras algo más que existe y desconozco,
me pierdo en ese valle incógnito y sibilino,
respiro hondamente y comprendo mi pequeñez.

De regreso a mis estancias contemplo sus ventanas,
orbe interior, en una habitación su cabeza…
concentrada en su propio universo y divagaciones,
en otra abertura una lámpara alumbra el salón
lleno de vacío adentro, reclama voces, risas, ternuras.

Luego en el rosetón de la cocina me veo yo
sumergida en una parte de mi vida,
como una extraña que desconoce a otra;
la historia se desarrolla en aquella casa
Mientras mi ser hueco de todo
desde afuera siente el viento en su cuerpo,
la soledad en su cara y la duda ante sus ojos.

Mañana es esperanza, cuando repunta el sol
huyo de la clausura y vuelvo a ser yo.
Busco mi elemento, me baño en libertad
vida una, la lucho, la golpeo, la abrazo, la respiro, la vivo
Sobria y consciente me la bebo… instante fecundo en el tiempo
No volverá… digan lo que digan, hagan lo que hagan
es mía, hoy, ahora… nadie, nada puede truncar mis alas.

Después de correr, buscar otros pasos e indagar
Ir contra corriente y deambular…de regreso a las estancias,
Late en el pecho el destierro, no hay otro lugar
Me habita quieta, estable, sin miradas extrañas
fuera de peligro, invariable rutina…
Otra vez su cabeza, inmersa en su propio universo,
escucha, añora, esperan unos brazos abiertos
soy esa compañía en este viaje de misterio;
Ya adentro de nuevo mientras cocino pienso el mundo.

Eugenia Castaño Bohórquez

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